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Mano en la cabeza, el cuello, el corazón y el vientre

para contener los sentimientos y reducir la tensión en el cuerpo

Es un ejercicio calmante y de contención. Si nos permitimos movernos cuando necesita moverse el cuerpo, podemos liberar la tensión que sentimos. Funciona muy bien cuando las cosas se sienten incontroladas y abrumadoras.

Coloca una mano en la frente. Si te empieza a doler el brazo, puedes apoyarlo en algo. Es posible que necesites encontrar una posición o un soporte donde puedas mantenerlo.

Necesitas tener la columna vertebral y la barbilla recta para no caer hacia adelante. Pon la otra mano en la parte posterior de la cabeza, ahuecando la base del cráneo y deja caer a los hombros. Puedes cerrar los ojos y notar la respiración. 

Elige una de las manos y colócala en la parte superior de la cabeza. Ten presente qué mano elegiste y qué mano se quedó en su lugar.

Luego mueve una mano al corazón y otra mano al vientre. Y respira hacia ambas manos.

Puedes aplicar un toque bastante pesado con las manos. Pruébalo con algo de peso. Notarás algo de resistencia. Puede ser bastante reconfortante y relajante. O quizás quieras aplicar un toque más fluido y más ligero, como si apenas estuvieras haciendo contacto, y tu respiración pudiera fluir hacia las manos. ¿Cuál te hace sentir más abrazado o contenido?

Elige una mano para colocarla en la frente y observa qué mano has dejado atrás. Ahora trabajamos con un sentido de juego y curiosidad, ¿cómo supo tu cuerpo mover esa mano y respirar en la mano que quedó atrás? Lleva la otra mano a la parte posterior de la cabeza.

Ahora quita las manos muy lentamente, pero imagina que todavía están allí abrazándote. Solo imagínalas y siéntelas.

Puedes crear una nueva memoria somática. Y a medida que te involucras de nuevo con tu entorno, sigue con la sensación de tener las manos sobre el cuerpo sosteniéndolo. ¿Cómo se siente imaginarlo y evocar esta memoria somática? ¿Cómo afecta a tu respiración, y a tu sentido de arraigo (la conexión con la tierra)?

Finalmente, permite que tu cuerpo haga cualquier movimiento que quiera hacer con la idea de que, a menudo, la tensión es el precursor del movimiento.